Chile reduce parcialmente su déficit habitacional, pero la vivienda sigue fuera del alcance de la clase media
El déficit habitacional sigue siendo uno de los principales desafíos sociales del país, pese a los avances registrados en los últimos años. De acuerdo con el informe Balance de Vivienda 2025, elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción a partir de la encuesta Casen 2024, en Chile aún se requieren cerca de 980 mil viviendas para cubrir las necesidades habitacionales más urgentes.
Esta cifra considera a personas en situación de calle, familias que viven en campamentos y hogares que forman parte del déficit habitacional propiamente tal, lo que en conjunto mantiene a cerca de un millón de familias sin acceso a una vivienda adecuada. Si bien el estudio muestra una disminución marginal del déficit total, la mejora se concentra principalmente en los sectores más vulnerables de la población.
Según el informe, la política habitacional ha permitido reducir la demanda en el 40% más vulnerable, segmento en el que alrededor de 78 mil familias lograron resolver su necesidad de vivienda en el período analizado. Sin embargo, la situación de la clase media continúa siendo crítica. En este grupo, el déficit solo disminuyó levemente y aumentó el número de familias que viven allegadas por incapacidad financiera, es decir, porque no pueden acceder a arriendos en las comunas donde residen, reflejando el impacto de la desaceleración económica y la debilidad del empleo.
El análisis también evidencia que el déficit se redujo en todos los tipos de familias, con una baja más marcada en los hogares biparentales y en familias extranjeras. No obstante, las mayores necesidades siguen concentrándose en hogares encabezados por mujeres, que representan el 60% de la demanda habitacional no resuelta.
En términos territoriales, la Región Metropolitana concentra el 42% de los requerimientos habitacionales del país, aunque muestra una baja respecto de mediciones anteriores. Otras regiones como La Araucanía, Tarapacá, Atacama y Antofagasta también registraron descensos relevantes, aunque persisten diferencias regionales en las causas del déficit, entre allegamiento por incapacidad financiera y viviendas irrecuperables.
Frente a este escenario, la CChC planteó la necesidad de avanzar en medidas administrativas, ajustes a los programas habitacionales y un uso más eficiente del suelo urbano, con el objetivo de acelerar la construcción de viviendas, mejorar el acceso de la clase media y enfrentar de manera estructural un problema que sigue teniendo carácter de urgencia social.